jueves, febrero 24, 2011

Los neandertales utilizaban plumas de aves hace 44 mil años

En el norte de Italia, en la cueva Grotta di Fumane, se ha descubierto una gran cantidad de huesos de diversas aves con marcas y modificaciones que hacen pensar que los neandertales de esa zona desplumaban a esas aves.

Los especialistas italianos de la Università di Ferrara y el Museo Nazionale Preistorico Etnografico “L. Pigorini”, opinan que esas marcas claramente están hechas con herramientas humanas, pero a la vez no se corresponden con las típicas marcas que se dejan en los huesos relacionadas con la alimentación. O sea, no son marcas dejadas para desprender la carne del hueso.

Se han descubierto marcas en huesos de buitres negros euroasiáticos, águila dorada, halcones, palomas y chova alpina. Las marcas especiales se observaron exclusivamente en las alas, indicando la intencionalidad de remover las plumas, según los autores del estudio publicado en PNAS.

“Las especies involucradas, los elemento anatómicos afectados, y lo inusual de las modificaciones humanas indican una actividad vinculada con la esfera de lo simbólico y de comportamiento moderno en esta población autóctona de Europa”, dicen los autores del estudio, refiriéndose obviamente a los neandertales.

Esto podría interpretarse como que los neandertales del norte de Italia utilizaban plumas para algo hace unos 44 mil años atrás. Tal vez para adorno corporal, o tal vez le diesen algún otro significado simbólico que hoy se nos escapa. Lo interesante es que hay una separación entre el estrato neandertal musteriense de la cueva y el estrato auriñaciense moderno, y en los primeros estratos auriñacienses no se ve este uso de plumas, por lo que es claramente algo original de los neandertales, y no una copia de comportamiento de Homo sapiens.

Más en el blog de Millán Mozota

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viernes, febrero 11, 2011

Los australopitecos ya caminaban como nosotros

Vía SINC

Un grupo internacional de científicos ha descubierto un hueso del pie (cuarto metatarso) de Australopithecus afarensis, también conocida como Lucy, en Etiopía. La forma arqueada del hueso respalda la hipótesis de que esta especie de homínido, que vivió hace más de tres millones de años, ya andaba erguida. Este hallazgo, que se publica hoy en Science, podría cambiar la visión de la evolución del hombre.

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“Este cuarto metatarso es el único conocido del Australopithecus afarensis y es una pieza clave para entender la temprana evolución de la exclusiva capacidad de andar del hombre”, afirma William Kimbel, investigador que ha dirigido el estudio en el que han participado la Universidad de Missouri (EE UU) y la Universidad Estatal de Arizona (EE UU).

image El hueso, encontrado en Hadar (Etiopía), corresponde al cuarto metatarso, uno de los huesos largos que conecta el dedo gordo con la base del pie. Sus características son similares a las del pie del humano moderno: es rígido y arqueado.

“Los arcos de los pies son claves para caminar porque amortiguan los golpes y ofrecen un soporte rígido para impulsarnos desde los pies hacia delante”, explica Carol Ward, una de las autoras del estudio e investigadora de la Universidad de Missouri.

“El desarrollo de los pies arqueados señala que nuestros antecesores abandonaron la vida en los árboles a favor de la vida sobre el suelo”, añade Ward.

Este hallazgo, que se publica hoy en Science, respalda la teoría de que la especie A. afarensis podía caminar erguida sobre dos pies. La hipótesis surgió tras encontrar parte del esqueleto de Lucy, de 3,2 millones de años de antigüedad, en 1974. La forma de su pelvis reveló su posible capacidad bípeda.

Con los pies en el suelo

El Australopithecus afarensis tenía un cerebro más pequeño y mandíbulas más fuertes que el ser humano con las que podían comer varios tipos de comida (frutas, semillas, frutos secos, raíces, etc.). Disponer de arcos en el pie parecidos a los del humano moderno le permitía vivir en zonas abiertas o boscosas y obtener comida cuando lo necesitase.

El Australopithecus era un nuevo tipo de homínido, diferente a especies como el Ardipithecus ramidus, predecesor de Lucy. Esta última especie, que vivió hace más de cuatro millones de años, no estaba capacitada para andar erguida y poseía unos fuertes pies para agarrar cosas.

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Referencia bibliográfica:

Carol V. Ward, William H. Kimbel, Donald C. Johanson. “Complete Fourth Metatarsal and Arches in the Foot of Australopithecus afarensis”. Science, volumen 331, 10 de febrero de 2011. doi: 10.1126/science.1201463