martes, agosto 21, 2007

La preferencia femenina por el color rosa sería algo evolutivo

¿La preferencia por el rosa sería algo evolutivo? En El Mundo dicen:

Aunque no es la primera vez que se analizan las diferencias cromáticas entre los sexos (por ejemplo, se había visto que las mujeres están más dotadas para describir tonos elaborados), ningún estudio había analizado las preferencias de colores. Cuando menos, tal escasez "resulta sorprendente, teniendo en cuenta la prevalencia y antigüedad de la idea de que las niñas pequeñas se diferencian de los niños en que prefieren el rosa", comentan los autores del nuevo trabajo, publicado en la revista 'Current Biology'.

"Aunque esperábamos encontrar diferencias entre los sexos, nos sorprendió lo robustas que eran, teniendo en cuenta la simplicidad de nuestra prueba", añade una de las autoras, Anya Hurlbert, neurocientífica de la Universidad de Newcastle (Reino Unido).

El experimento consistía, sencillamente, en que hombres y mujeres viesen en una pantalla diferentes parejas de colores y fuesen optando por uno en cada dúo. En total, participaron 208 personas. Aunque la mayoría eran británicos, se estudió también a 37 personas de origen chino que habían llegado recientemente a Reino Unido. Así descartaban que en la elección influyese el tema cultural.

Todos los participantes, independientemente de su sexo, mostraban preferencia por la gama de los azules. Sin embargo, "la preferencia femenina se eleva considerablemente en la zona de los rojizos-morados y decae rápidamente en la zona de los verdes-amarillos, mientras que los hombres se inclinan hacia los azules y verdes, aunque de manera menos pronunciada", explican los investigadores. "Las mujeres 'se preocupan' más por los colores", resume Hurlbert.

Esta dicotomía se daba también entre los voluntarios chinos, lo que lleva a pensar que "las diferencias surgieron de las especializaciones funcionales en la división evolutiva de las tareas", señala el trabajo de 'Current Biology'. Es decir, que las mujeres habrían afinado mucho más los cambios en la percepción de colores que ha ido experimentando el ser humano en ciertas destrezas.

Al igual que los demás primates, los seres humanos tenemos una capacidad de percibir colores mucho más amplia que otros animales (tricromacia). La visión cromática se experimenta a través de dos canales que captan los tonos por parejas opuestas: el del rojo-verde —que diferencia los estímulos recibidos por las células de la retina (conos) L y M— y el del azul-amarillo, que distingue los conos S de una combinación de conos L y M.

"Tanto la tricromacia como el canal rojo-verde son adaptaciones 'modernas' en la evolución de los primates, una evolución para facilitar la identificación de la fruta madura o las hojas rojas comestibles en el medio del follaje verde", relatan los autores.

Luego en la nota viene una especulación de los autores del estudio en la que dicen que como la mujer era quien recolectaba “...es plausible que perfeccionase las adaptaciones tricromáticas y que estas apuntalasen la preferencia femenina por los objetos más rojos. Como recolectora, la mujer habría tenido que estar más al tanto de la información cromática que el cazador [tarea 'destinada' al hombre]", añaden. "La cultura podría haber explotado y agudizado esta preferencia natural", aventura Hurlbert.
Esto último está un tanto traído de los pelos, ya que no existe evidencia alguna de que sólo las mujeres recolectaran, y que sólo los hombres fuesen los cazadores. Lo más probable es que también los hombres fuesen recolectores, así que no es muy aceptable esta conclusión un tanto machista del estudio.
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