martes, junio 17, 2008

Descubren esqueleto del pleistoceno en una cueva sumergida de México

Descubrieron en México una osamenta que podría tener unos 10 mil años de antigüedad. Fue descubierta en una cueva que hoy en día está sumergida bajo el mar, en Quintana Roo.

El hallazgo estuvo a cargo de miembros de la Quintana Roo Espeleological Survey (QRSS), en la cual participa el espeleobuzo Robbie Smiters, colaborador del proyecto. La QRSS fue fundada y es dirigida por James Coke, quien descubrió entre 2003 y 2005 otros tres esqueletos antiguos (de 8 mil y 13 mil años), en distintas cavernas inundadas de la Riviera Maya.

La osamenta fue descubierta a 500 metros de la entrada de la caverna, en una condición extremadamente frágil, “la osamenta recientemente descubierta deberá ser minuciosamente registrada in situ antes de su colecta del lecho rocoso inundado, este proceso se extenderá a lo largo de numerosas inmersiones que llevarán más de un año”, indicó Arturo González, director del proyecto Estudio de los grupos humanos precerámicos de la costa oriental de Quintana Roo, a través del registro sistemático de las evidencias en los contextos de cuevas actualmente inundadas.

El esqueleto en cuestión conserva además 10 dientes, los que ofrecen la posibilidad de su datación e, inclusive, obtener información —mediante pruebas de Carbono 13— acerca de la dieta que mantuvo el individuo.

“El carbono 13 nos servirá para entender si la dieta de estas personas estaba compuesta de elementos marinos o de mamíferos terrestres, como mastodontes y camellos”, dijo González. “Ahora, las cámaras subterráneas donde encontramos los esqueletos nos están enseñando que los hombres de la Era del Hielo seleccionaban lugares lejanos a las entradas y con características específicas, para depositar a sus muertos, lo cual no es una práctica que se conozca para estos grupos en ningún lugar de América. También es interesante que dos de las osamentas se hallaron articuladas en posición de decúbito (flexionada), es decir, fueron depositadas así por otras personas (con una intencionalidad), lo que nos indica una práctica funeraria”.

Vía INAH

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