viernes, agosto 15, 2008

Cementerio de hace 10.000 años en el Sahara

En el medio de África, en el Níger, un sitio arqueológico llamado Gobero ha arrojado una sorpresa más que interesante, un cementerio con unas 200 tumbas de hace unos 10 mil años, en pleno desierto del Sahara. Que por sí sólo ya es un gran hallazgo, pero en el cementerio se puede saber cómo era la zona en aquella época, y era muy verde.

image Fue descubierto por el famoso “cazador” de dinosaurios Paul Sereno, de la Universidad de Chicago, mientras, justamente, buscaba dinosaurios. Se trata del mayor cementerio del que se tenga noticias de esta época, y es sumamente interesante que nos muestra cómo era el Sahara en aquellos tiempos, con una vegetación exuberante.

“La primera gente que usó el cementerio de Gobero fueron los cazadores-recolectores kiffios que llegaban a los dos metros de altura”, dice Elena Garcea de la Universidad de Cassino en Italia y uno de los científicos del equipo.

image “El hallazgo más sorprendente hasta ahora es una tumba con una mujer y dos niños abrazándose entre sí. Estaban cuidadosamente colocados en esta posición. Esto indicaba convincentemente que tenían creencias espirituales y cuidaban a sus muertos”, dice Garcea.

Por ahora han estudiado 67 de las 200 tumbas, que están datadas entre hace 10 mil y 8 mil años.

Se encontraron puntas de arpones, y huesos de grandes animales, lo que sugiere un gran arte en la cacería de parte de los kiffios, y que vivían a orillas de un lago.

Pero hace unos 8000 años desapareció esa población, cuando el Sahara se volvió muy seco. Ese clima extremo duró unos mil años, luego volvió a ser húmedo, y otra población se asentó en la zona, los llamados tenerios, que eran más bajos y gráciles. Esta gente ya eran pastores, cazadores y pescadores.

“Podemos aprender mucho sobre cómo los humanos se adaptaron a drásticos cambios climáticos a partir de estos restos. El entorno cambió mucho en distintas ocasiones a lo largo de un periodo de tiempo relativamente corto, y podemos leer este registro único para reconstruir cómo la gente lo solventó”, dice Garcea.

Vía el Kanijo <- New Scientist

Más en inglés en LiveScience, National Geographic y New York Times (muy buenas fotos)

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