lunes, noviembre 12, 2007

Origen del Homo en Asia y caza organizada hace 400 mil años

Gracias al periódico Publico podemos asistir al cierre de el Seminario Internacional de Paleoecología Humana, de la Cátedra Atapuerca.

Es interesante el tema final de debate, que ya habíamos hablado aquí, el origen del género Homo. Que según José María Bermúdez de Castro se baraja el posible origen asiático de todas sus especies.

Los indicios llegan en parte de Atapuerca, donde una mandíbula encontrada en 2003 ligó al Homo antecessor con otros homínidos localizados en yacimientos chinos, pero, sobre todo, en el de Dmanisi, en Georgia.

Este yacimiento, cuyo director, David Lordkipanidze, participó en el seminario, ha proporcionado fósiles que ponen en duda la teoría más aceptada sobre el origen africano de la humanidad.

Algunos investigadores como María Martinón-Torres o Robin Dennell creen que se debe estudiar la posibilidad de que el primer Homo surgiese en Asia y desde allí poblase Europa e incluso África.

Caza solidaria

En el seminario también se habló de la vida diaria de los antepasados de los humanos. Mary Stiner, de la Universidad de Arizona (EEUU), aportó nuevos datos en este sentido. Ya se sabía que los ancestros humanos eran capaces de organizarse para cazar grandes animales hace unos 200 mil años, pero Stiner cuenta que gracias a evidencias obtenidas en yacimientos de Turquía e Israel esta fecha puede retrasarse a 400 mil años antes que hoy.

Los individuos que vivieron en aquella época sólo utilizaban armas simples, pero aún así hacían frente a especímenes de gran tamaño.

Los comportamientos sofisticados de los homínidos estudiados por Stiner no sólo se refieren a la caza, sino también a la manera de gestionar las presas.

Eran capaces de posponer el disfrute del premio logrado y trasportar grandes cantidades de carne largas distancias para llevarlas hasta su campamento base, su cueva, y compartirlas con el resto del grupo.

Gracias a las marcas de herramientas dejadas en los huesos al cortar la carne, se ha podido descubrir que, una vez allí, tenían una curiosa manera de distribuir la comida.

Aunque en principio se podría esperar que uno o dos individuos monopolizasen la carne y luego la distribuyesen al resto, en los fósiles se han encontrado indicios de lo que podían ser cenas comunales. “Si la pieza sólo la hubiese cortado un individuo se podría esperar que los cortes fuesen paralelos y sin embargo éstos van en todas las direcciones”, señaló Stiner.

En su opinión, este comportamiento podría ser un indicio de que, pese a que las relaciones jerárquicas debieron existir, como sucede con todos los grupos de primates, también había un sistema de equilibrios entre dominio e igualdad que podría ofrecer beneficios para la colaboración de todo el grupo.

En la conclusión del seminario, que corrió a cargo del codirector de Atapuerca Eudald Carbonell, se trató de explicar el nexo de estos descubrimientos con el hombre de hoy. “Todo este esfuerzo científico va dirigido a servir a la sociedad con el conocimiento, a proporcionar información útil para la especie sapiens”, concluyó.

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