martes, abril 04, 2006

¿Por qué los neandertales tenían la nariz tan grande?

Una característica que haría reconocible a un neandertal si lo viéramos caminando por la calle sería la amplia nariz que tenían. Exteriormente se vería lanzada hacia adelante y muy ancha, y también por dentro lo eran. Tenían aperturas nasales muy amplias.

Históricamente se explicó el tamaño de la nariz neandertal como una adaptación a los ambientes fríos y áridos. (imagen por John Gurche)

Los estudios comparados de muestras óseas pudieron comprobar que, debido a la naturaleza adaptativa de la forma de la nariz humana, había una correlación entre la forma de la nariz y el clima donde había vivido esa especie.

Al ser tan amplia en los neandertales les daba más superficie en la cual la mucosa calentaba y humedecía el frio y seco aire, de le Edad de Hielo, antes que llegara a los pulmones.

Pero recientemente los paleoantropólogos Mayer, Chang y Lewis de la Universidad de Pennsylvania publicaron en la Paleoanthropology Society una explicación diferente para el amplio tamaño de la nariz neandertal. (Abtract al final de la entrada)

Ya habían publicado en un anterior estudio del 2003 que la respiración nasal no era dependiente de las variables climáticas, sino que estas estaban más relacionadas con la respiración bucal. Aparte que la forma nasal no es independiente, sino que está en correlación con el resto del rostro y cráneo.

Los resultados de los estudios realizados por Mayer y compañía los llevan a creer que la forma nasal estaba sujeta a fuerzas funcionales que afectaban otras partes del rostro. Según ellos estaba asociada a las funciones masticatorias del rostro, más que con el clima local.

Los neandertales tenían una mandíbula fuerte, y una musculatura facial que les daba una gran fuerza masticatoria. Esto habría moldeado el rostro neandertal, nariz incluida.

Algunos artículos en inglés sobre la nariz neandertal

1999

Vol. 96, Issue 4, 1805-1809, February 16, 1999

Neandertal nasal structures and upper respiratory tract "specialization" (Robert G. Franciscus)

Resumen de disputas hasta 1997

1996

Vol. 93, Issue 20, 10852-10854, October 1, 1996

Significance of some previously unrecognized apomorphies in the nasal region of Homo neanderthalensis (Jeffrey H. Schwartz and Ian Tattersall)

What the nose knows: New understandings of Neanderthal upper respiratory tract specializations (Jeffrey T. Laitman, Joy S. Reidenberg, Samuel Marquez, and Patrick J. Gannon)

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Journal of the Paleoanthropology Society

Functional morphology of the Neandertal Nose

M. R. Meyer, Doctoral Candidate, Department of Anthropology, University of Pennsylvania

M. L. Chang, Doctoral Candidate, Departments of Anthropology and Biology, University of Pennsylvania

J. Lewis, Research Assistant, Department of Anthropology, University of Pennsylvania

Neandertals have exceptionally broad nasal apertures. The Neandertal nose has been referred to as “the

prime architect of the Neandertal face” (Coon 1962). Functional explanations for the size of Neandertal noses have historically considered them to be specializations for a cold, arid environment. The adaptive nature of human nasal form is suggested by some studies of modern skeletal samples documenting a positive correlation between nasal indices and climate. Others have cautioned that these indices may not be independent of non-adaptive variables affecting facial form, and that in many studies these other variables have not been controlled; Meyer et al. (2003) showed that in modern humans nasal breadth has a negligible relationship with climatic variables, and is more highly correlated with bi-canine breadth and especially palate breadth. Thus, the form of the nasal aperture is not independent of adjacent structures, contra Hylander (1977) and Carey and Steegman (1981), who argue that nasal form is subject to selection independent of the rest of the face.

We evaluate the form of the nasal aperture in relation to non-nasal measurements of facial breadth in ten Middle Pleistocene and Neandertal fossils, and use 460 modern human crania of known provenience to test whether the nasal aperture is constrained by other aspects of facial morphology. Then, we examine the relationship between non-nasal measurements of facial breadth and climate, using historical and ancient climatic data collected for each cranium’s locality to test the hypothesis that only the nasal capsule responds to selection related to climate. Our results indicate that nasal morphology is subject to functional constraints that affect other parts of the face, and that Neandertal nasal morphology may have a stronger association with masticatory or paramasticatory functions than with climate.


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