miércoles, julio 12, 2006

El mito del Eslabón Perdido

Escribí un artículo sobre el famoso Eslabón Perdido, para la Wikipedia, los invito a leerlo y a colaborar en su ampliación o corrección, lo pego acá tal cual lo publiqué allí:

Se llama eslabón perdido al hipotético espécimen que uniría a los humanos actuales con el antepasado común que tenemos con los simios.

Es un eslabón que no existe como tal, ya que no hay uno, sino muchos y justamente no son eslabones de una cadena sino partes de un arbusto (ver Evolución humana).

Todo comenzó cuando Charles Darwin lanzó en el tapete científico la Teoría de la evolución de las especies en 1859. Darwin no habló de la evolución humana hasta mucho tiempo después, cuando publicó su libro La descendencia del hombre, en 1871. Pero los seguidores de Darwin sí comenzaron a aplicar la teoría al ser humano. Thomas Huxley publicó en 1863 el libro Evidences as to Man's place in Nature (Evidencias del lugar del hombre en la naturaleza), en el cual decía, tras hacer un estudio de anatomía comparada, que el lugar del hombre estaba en estrecha relación con los grandes monos, particularmente los africanos. Y de Huxley fue la idea de que el Homo sapiens había evolucionado a partir de un antepasado simiesco. Entonces los escépticos pidieron que si el hombre había evolucionado de los primates que les mostraran el eslabón perdido entre los monos y el ser humano.

Uno de los grandes buscadores fue Eugène Dubois, que entre 1886 y 1895 descubrió restos que él mismo describía como "una especie intermedia entre los humanos y los monos". Lo llamó Pithecanthropus erectus (hombre mono erecto en griego), hoy clasificado como Homo erectus.

La patraña del hombre de Piltdown (1912) contribuyó mucho al mito del eslabón perdido, ya que fue elaborado con todo lo que se quería encontrar en ese añorado eslabón.

Desde aquellos años los medios de comunicación vienen anunciando el encuentro del eslabón perdido en cada descubrimiento de homínido fósil. Lo hicieron con el Hombre de Neandertal en 1865, con los australopithecus en 1925, con el procónsul, el ramapithecus, con el Homo erectus y hasta hoy en día lo siguen haciendo.

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