miércoles, noviembre 22, 2006

El Sidrón y la genómica neandertal

El periódico español La Nueva España habla sobre el yacimiento neandertal El Sidrón y su relación con las recientes noticias sobre el genoma neandertal:

Las publicaciones «Nature» y «Science» hacen referencia esta semana en sendos estudios a la investigación de los restos óseos asturianos

Oviedo, M. S. MARQUÉS

«Estamos en la pomada». Con esta frase definía Antonio Rosas hace sólo unos días el lugar que ocupan actualmente los fósiles de Sidrón en el estudio mundial de la evolución humana. Después de unos comienzos difíciles, con investigadores que incluso llegaron a cuestionar la pertenencia al linaje neandertal de los restos óseos de Piloña, hoy la colección de huesos neandertales más completa de la península Ibérica va viento en popa. La pureza del material genético extraído de los restos de Sidrón convierten a este yacimiento en uno de los puntales del proyecto «Genoma neandertal», en el que trabaja el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva junto a científicos estadounidenses de la compañía 454 Life Sciences.


Ambos grupos están inmersos en descifrar el genoma del neandertal, la especie extinguida hace unos 30.000 años y predecesora del hombre moderno en Europa. Contra todo pronóstico, la empresa parece viable, y así lo pusieron ayer de manifiesto los avances publicados en las dos revistas científicas más prestigiosas del mundo, «Science» y «Nature».

El Max Planck realizó una serie de análisis de fragmentos neandertales procedentes de diferentes yacimientos de Europa para elegir la muestra que reuniese las mejores condiciones genéticas para la investigación. La que presentó menores niveles de contaminación con ADN moderno fue la procedente del yacimiento croata de Vindija, que resultó la elegida para un primer ensayo que probara la idoneidad del experimento. Eso es lo que recoge la revista «Nature».

Pero en esa carrera emprendida para averiguar las claves de la evolución de nuestra especie, Sidrón puede tener la última palabra. Las cosas no han hecho más que empezar y el patrimonio fósil neandertal asturiano gana por goleada al croata. De ello son conscientes los científicos alemanes con los que la pasada semana se ha reunido el profesor de Paleogenética de la Universidad de Barcelona, Carles Lalueza, uno de los responsables de las investigaciones de Sidrón.
Frente a Vindija, que solamente puede ofrecer un fragmento de fósil recuperado hace más de veinte años -aun así, el menos contaminado de todos los analizados en una primera vuelta-, Sidrón procede de un yacimiento en plena ebullición: miles de restos óseos frescos y un protocolo de extracción que permite conservarlos en condiciones óptimas. El material genético neandertal conseguido el año pasado a partir de un diente de Piloña reveló una contaminación del hombre moderno del 25 por ciento, pero Lalueza está seguro de que el que se extrajo este mismo verano está en condiciones óptimas para formar parte del estudio. Así parecen haberlo entendido también Svante Pääbo, director de la investigación, quien al observar las muestras comentó que eran las mejores que había visto hasta ahora.
El material ya esta en Leipzig (Alemania). El siguiente paso será someterlo a un test que verifique que su aspecto se corresponde también con su pureza. Si se confirma, Sidrón será el yacimiento que permita descifrar el genoma neandertal, y con él conocer las variaciones que se produjeron tras la divergencia de especies para que el hombre moderno alcanzara las funciones que le han permitido desarrollar el cerebro y hablar, entre otras capacidades.

Lalueza está convencido de que los científicos necesitan los fósiles asturianos para desarrollar el proyecto. «La de Vindija es una muestra pequeña y no tiene material para llevar a cabo todo el trabajo». Está seguro de que «muestras mejores que las de Sidrón es imposible encontrarlas en ningún yacimiento». «Las de Vindija se extrajeron hace 26 años y las nuestras son frescas y sacadas utilizando un protocolo anticontaminación que incluye trajes especiales y máscaras». Esa indumentaria, que se utilizó este verano por primera vez en Sidrón, tal como recoge una fotografía publicada en la revista «Science», será en adelante la que se imponga para este tipo de campañas.

Otra ventaja de Sidrón sobre Vindija es la edad. Los fósiles croatas tienen 38.000 años, y en esa época los humanos modernos ya estaban en Europa, lo que hace más factible la posibilidad de que hubiera algún tipo de intercambio genético. No así en los fósiles asturianos, cuya datación está por encima de los 43.000 años, un momento anterior a la aparición del Homo sapiens. Sidrón cuenta con esa baza a su favor: vivió en unos años en los que es imposible que hubiera precontacto.

El ensayo realizado con el fragmento croata parece indicar la existencia de un flujo genético entre neandertales y sapiens. Hasta ahora esa presencia no se había detectado en los análisis de ADN mitocondrial, precisamente porque éste sólo reconoce la herencia femenina, y los cruces pudieron darse entre Homo sapiens y mujer neandertal. Por todo eso, la aportación de Sidrón será crucial para el «proyecto Neandertal».

En principio se verá que si las pruebas con estos fragmentos sugieren el mismo flujo que aparece en Vindija, cuando ya los científicos había descartado el cruce entre ambas especies.
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