jueves, diciembre 13, 2007

El Yeti, ¿quién es el culpable detrás del mito?

Hace poco salió la noticia, por diversos medios, de que habían descubierto una huella “fidedigna” del Yeti (o abominable hombre de las nieves o pie grande). Resulta que unos exploradores vieron la huella durante una expedición al monte Everest.

¿A qué viene todo esto en un blog sobre paleoantropología? Que al leer la noticia, me dieron ganas de hacer un racconto de descripciones y “huellas” para imaginar qué tipo de primate podría ser este ser mitológico del Himalaya. Así que veamos quién puede ser el culpable.

Las leyendas y los mitos suelen quedarse en eso, pero estos seres simiescos siguen “apareciendo” el día de hoy. Por eso vamos a analizar si realmente existe alguna posibilidad científica de que los yetis vivan allá arriba en la montaña más alta el mundo.

La huella (imagen) fue encontrada a 2850 metros de altura, en realidad fueron tres las que dicen haber visto los exploradores, a orillas del río Manju, en la región de Khumbu. Convengamos que estos sujetos que las encontraron, son de un programa de televisión que fue allí especialmente a buscar huellas, y en una sola semana encontraron lo que buscaban...

Pero el asunto viene de lejos. Los primeros en llegar a la cumbre del Everest fueron Edmund Hillary y Tenzing Norgay, en 1953, y afirmaron haber visto huellas del yeti en las faldas de esta inmensa montaña de 8848 metros de altura. Con esto potenciaron la leyenda local sobre un simio gigante y bípedo que viviría en las zonas boscosas de la cordillera del Himalaya.

Los relatos de “testigos” le dan unos dos metros de altura (siempre visto de lejos, porque es huidizo), tendría todo el cuerpo cubierto de pelo, y, dato curioso, muchos dicen que puede silbar (esto no será más que algún pájaro desconocido para el viajero).

Los supuestos pelos encontrados siempre resultaron ser de algún mamífero herbívoro local (como algún tipo de cabra). Y las huellas generalmente no son fidedignas, suelen ser moldes en escayola de pies enormes... nada más, no son identificables con ninguna especie, sólo algunas apuntan al verdadero culpable.

Quienes quisieron darle un tinte científico a esto, dijeron que se podría tratar de neandertales que quedaron allí aislados, o un homínido más antiguo, como el Ramapithecus, primate fósil que se considera el ancestro del orangután actual, y que habitó la zona hace millones de años. Pero el asunto es que el ramapithecus era diminuto, no de dos metros.

Pero si hacemos un análisis de la zona, ecología y tipo de fauna que habita las zonas de avistamiento del Yeti, no vamos a encontrar la posibilidad de que allí viva una especie de primate, ya que necesitan zonas donde haya frutos que comer todo el año.

La región donde se descubrió la última huella: Khumbu, es una zona habitada por sherpas. Está al noreste de Nepal. La altitud allí no disminuye de 2000 metros sobre el nivel del mar, ya que están sobre el Himalaya, y en esa región es donde está el Everest. Allí la gente llama al Yeti con diferentes nombres, uno de ellos se traduce por hombre oso de la nieve.

El tema es que gran parte de ese territorio es yermo, sin vida, y tan sólo un 3% es boscoso, que es la zona de menos altitud.

La fauna que vive en esos bosques son leopardos, ciervos, yaks, el panda rojo, y los sospechosos posibles: el Oso negro del Himalaya. Este oso llega a medir 2 metros de pie, y quien vio alguna película de osos sabe que se paran sobre sus dos patas traseras cuando quieren, si bien no caminan así. Un problema para culparlo de falso Yeti es que suele ser agresivo con los humanos, no como el Yeti que según se cuenta se aleja con miedo. Pero todos los estudios que ser realizaron de todos los “encuentros” y huellas del Yeti terminan acercándolo al pobre oso negro.

Incluso los tibetanos tienen muchas leyendas sobrenaturales sobre los osos, y hasta un estudio lingüístico rastreó el origen de la palabra yeti a meti, que es oso en un dialecto regional.

Historia

La primera evidencia histórica que ha sido dejada por escrito data de 1832, en el Journal of the Asiatic society of Bengal que publicó el viajero B. H. Hodgson. Allí se cuenta que el guía nativo vio a una criatura bípeda, alta, cubierta de largo y oscuro pelo, que pareció asustarse y se escapó. Hodgson mismo no vio la criatura, pero aventuró que podría tratarse de un orangután. Y realmente, estos simios tienen cabello largo y a veces caminan en dos patas con el cuerpo erecto, si bien son de baja estatura. El problema es que... sólo viven en Malasia y en Indonesia.

L.A. Waddell, reportó, en 1889, haber visto huellas que según él eran de alguna criatura simiesca, pero luego Weddell concluyó que serían de algún oso, ya que no había simios en la zona. Ya sus investigaciones hace más de cien años descubrió la respuesta más plausible... es una leyenda, ya que él preguntaba en la zona, y generalmente todos los testimonios terminaban siendo del tipo “lo escuché del primo de mi esposa”, el típico rumor.

El tema es que siempre se habló, y se sigue hablando de una criatura simiesca de gran altura y pelambre largo, un imposible para la región. Esto hace que siga siendo uno de los misterios más interesantes, y también razón por la cual tanto mentiroso parte en su búsqueda, para adquirir fama.

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