miércoles, diciembre 23, 2009

Homo erectus, su historia

La historia del Homo erectus se remonta a 1888 y el protagonista de la historia es el médico anatomista holandés Eugène Dubois. Pero antes de ir a la historia de esta especie humana, veamos qué se entiende hoy en día por Homo erectus.

Homo erectus Homo erectus se llama a la especie humana que vivió en Asia entre 1,8 millones de años y 300 mil años atrás. Hasta hace algunos años, también se llamaba Homo erectus a una especie homínida similar que vivió en África entre 2 y 1 millón de años atrás, que es llamada Homo ergaster. Algunos paleoantropólogos siguen llamando Homo erectus a los africanos y europeos, pero la tendencia predominante hoy en día es que Homo erectus son sólo los asiáticos.

¿Qué caracterizaba al Homo erectus?

Fue un homínido robusto de talla elevada, con individuos de 1,80 m de altura. Su cerebro variaba entre 800 y 1200 cc.

reconstrucción de Homo erectus Su rostro estaba marcado por un toro supraorbital, o sea una saliente de hueso sobre los ojos, que también hacían que la frente fuese un poco huidiza. No tenían mentón, y tenían dientes bastante pequeños en comparación con los homínidos más antiguos.

Había una diferencia de tamaño entre los hombres y mujeres, lo que se llama dimorfismo sexual.

Y se caracterizaron por haber dominado el fuego, y por construir herramientas líticas del estilo Achelense.

La historia del Homo erectus

La historia del descubrimiento de los fósiles de erectus se inició en diciembre de 1887, cuando el holandés Eugène Dubois arribó a Sumatra como médico del hospital del ejército. Pero lo que más le gustaba a Dubois, era explorar en busca de fósiles.

En 1888 publica un artículo en el que seguía a Charles Darwin al creer que la evolución humana debía haberse iniciado en los trópicos, ya que los humanos habían perdido el pelo típico de los monos. Seguramente lo habrían perdido cuando se movieron hacia regiones más frías. Lo que podía atestiguarse ya en aquellos tiempos con los restos de neandertales ya descubiertos.

Otro fundamento para buscar fósiles humanos en los trópicos era que los monos vivían casi todos en esas regiones, y eran nuestros parientes más cercanos. Según Dubois los gibones eran los más cercanos de todos, y vivían en el archipiélago del sudeste asiático. Sumatra la favorita.

Así que Dubois asumía que allí era donde se debía buscar al ancestro común que compartíamos los humanos y los monos. También se sabía para la época que las cuevas eran un buen lugar para encontrar fósiles, y en Sumatra abundaban las cuevas.

Para marzo de 1888 recibió el permiso de explorar las cuevas en busca de fósiles, para lo que el gobierno le dio dos ingenieros y cincuenta convictos para que escavasen. Buscó durante varios años sin suerte.

Así Dubois decidió probar en la vecina isla de Java. Dubois no escavaba él mismo, sino que tenía un grupo de ingenieros, G. Kriele y A. De Winter los principales. Ellos manejaban las distintas cuevas en las que se estaba trabajando, y le enviaban reportes y fósiles a Dubois, cuando aparecían.

El mejor de los yacimientos probó ser uno cerca de los bancos del río Solo, un lugar que los locales llamaban Bengawan, en la localidad llamada Trinil. Para septiembre de 1891 estaba arrojando muchos fósiles de mamíferos, y también un primer molar y un trozo del cráneo del eslabón perdido que Dubois estaba buscando.

Pithecanthropus erectus

Fósiles del Hombre de Java descubiertos en 1891-92 A esos primeros fósiles simiescos los nombró Anthropopithecus javanensis. Al año siguiente, en agosto de 1892 apareció un fémur en el mismo nivel que los otros restos. Este hueso le mostró a Dubois que esta criatura no era para nada parecida a un chimpancé ni a otro mono conocido. Así que le cambió el nombre a la criatura a Anthropopithecus erectus.

Este erectus indicaba la creencia de Dubois de que ese homínido había caminado erguido. Luego pudo calcular la capacidad craneal del individuo, y era mucho mayor que la de un mono, así que volvió a cambiar el nombre ya que ya no podía aliarse con los Anthropopithecus.

Lo llamó Pithecanthropus erectus. Ese nombre que ya Ernst Haeckel había utilizado para el supuesto eslabón perdido entre el hombre y el mono.

Ya en 1894 Dubois publicó su primera descripción del fósil. Según él el hombre descendía de una criatura parecida a los gibones, y este nuevo fósil aportaba datos a favor de ello.

No los comparó con los famosos fósiles de neandertales descubiertos poco tiempo antes, ya que según Dubois no eran antiguos, sino un humano moderno patológico.

Reconstrucción del Hombre de Java de 1922 El artículo de Dubois fue recibido con escepticismo, incluso el fémur encontrado se dijo que era de humano moderno, y hasta la fecha los paleoantropólogos siguen creyendo eso, ya que no se asemeja a los de otros Homo erectus descubiertos después, y sí es igual al de un Homo sapiens.

Pero se terminó aceptando que dientes y cráneo eran antiguos, y pertenecían a una especie humana fósil. Incluso uno de los paleoantropólogos más famosos de la época, el francés Léonce-Pierre Manouvrier, lo comparó con los neandertales, y gracias a él se terminó aceptando que el erectus era una forma intermedia entre nosotros y nuestro antepasado simiesco.

Eventualmente a este fósil se lo llamó el Hombre de Java. Otro representante de este mismo fósil fue descubierto en Java, en Sangiran, recién en 1936 por el alemán GHR von Koenigswald. Y no será hasta 1940 en que se lo una a la especie Homo erectus.

Pero la historia de Homo erectus sigue en Asia continental, en China.

Sinanthropus pekinensis

La historia continúa en China en el yacimiento de Zhoukoudian (Chou-k'ou-tien). Aquí en Mundo Neanderta vimos esta historia en detalle en “El Hombre de Pekín, el segundo Homo erectus (1926)”.

Allí en 1921 el geólogo sueco Gunnar Anderson descubrió un molar superior y un premolar inferior. Luego en 1926 el anatomista canadiense Davidson Black comenzó a descubrir más restos fósiles que adosó a una nueva especie, el Sinanthropus pekinensis. Pero cuando se descubrió un resto de cráneo, Black mismo se dio cuenta que el Hombre de Pekín estaba muy emparentado con el Hombre de Java.

Pero fue para 1930, que el alemán Franz Weidenreich descubrió más fósiles allí en China, y luego de analizarlos y compararlos con los de Java, reinterpretó a ambos fósiles como representantes de una única especie Homo erectus, aunque les dio una subespecie a cada uno, iavanensis al de Java y pekinensis al de China.

Pero la historia termina en las décadas de los años 50 y 60. Cuando el genetista y evolucionista Theodosius Dobzhansky, el taxonomista y también evolucionista Ernst Mayr y el paleontólogo George G. Simpson, argumentaron que la terroble cantidad de géneros y especies que había entre los ancestros humanos era artificial y que en la realidad todos no eran más que variedades geográficas. Querían simplificar todo y ponerlos a todos los homínidos dentro del género Homo.

Se terminó adoptando una forma menos radical, y ya para 1960 el antropólogo F. Cark Howell redujo todo a dos géneros, Australopithecus y Homo. Poniendo en este último los más parecidos al hombre actual, o sea los que estarían más cerca nuestro, y en el otro a los que se habrían alejado de nuestra línea evolutiva.

Luego aparecerían más especies, y se terminaría diferenciando a los Homo erectus de África y Europa con el nombre de Homo ergaster.

Fuente principal: The Neandertals, de Erik Trinkaus y Pat Shipman (libro que es casi una historia de la paleoantropología).


martes, diciembre 22, 2009

Campamento con diferentes zonas habitacionales de hace 750 mil años

Excavaciones recientes en Israel han descubierto un campamento en el que se ve una organización del espacio habitado, separando las diferentes actividades. Lo interesante es que ese campamento tiene 750 mil años de antigüedad.

El descubrimiento fue reportado en Science. Se suponía hasta hace poco que la diferenciación de espacios habitables reflejaban una cognición sofisticada, por lo que no se creía que hubiese aparecido hasta la llegada de los humanos más recientes, como el Homo sapiens y los neandertales.

Al parecer el área principal era usada para preparar y comer los alimentos, otra alejada a unos siete metros utilizada para la fabricación de herramientas. Lo que indica que ya tenían el concepto de espacio habitable ya en época de Homo erectus.

“El uso moderno del espacio requiere organización social y comunicación entre los miembros del grupo, y se supone que involucraría relación de parentesco, diferencias sexuales y de estatus y habilidad”, dijo Nira Alperson-Afil, autora principal del artículos.

El yacimiento está ubicado en Gesher Benot Ya’aqov, al norte del valle del río Jordán. Por aquellos tiempos estaría ubicado cerca de la costa de un lago ahora desaparecido. Se cree que el campamento fue ocupado casi sin interrupción durante al menos unos 100 mil años.

También el yacimiento tiene evidencias de uso del fuego, como ya habíamos contado aquí el año pasado.

Vía New York Times

image

viernes, diciembre 18, 2009

100 mil años atrás ya nos alimentábamos de cereales

Vía SINC

El arqueólogo español Julio Mercader de la Universidad de Calgary (Canadá) ha encontrado en una cueva de Mozambique las primeras pruebas de que los humanos modernos se alimentaban de cereales silvestres y tubérculos hace más de 100.000 años. El estudio se publica esta semana en la revista Science.

image El consumo de cereales silvestres entre los cazadores y recolectores de la prehistoria parece ser mucho más antiguo de lo que se pensaba, según un arqueólogo de la Universidad de Calgary (Canadá) que ha descubierto el ejemplo más antiguo de la fuerte dependencia de una dieta a base de cereales y raíces de los primeros Homo sapiens hace más de 100.000 años.

El arqueólogo Julio Mercader (Almería, 1966), titular de la Cátedra de Investigación de Canadá en Arqueología Tropical del Departamento de Arqueología de la Universidad de Calgary, recuperó de una profunda cueva en Mozambique docenas de herramientas de piedra que muestran que el sorgo silvestre, antepasado del principal cereal consumido hoy en el África Subsahariana en harinas, panes, gachas y bebidas alcohólicas, se almacenaba en la despensa del Homo sapiens junto con palma de vino africana, platanera de abisinia, gandules, naranjas silvestres y “patata” africana.

Esta es la primera prueba directa en el mundo del uso de cereales “predomesticados” entre humanos. Los descubrimientos de Mercader se publican el 18 de diciembre en la prestigiosa revista de investigación Science.

“Esto amplía la cronología del uso de semillas de plantas por nuestra especie y atestigua que nuestra dieta es amplia y sofisticada desde mucho antes de lo que pensábamos”, afirma Mercader. “Esto ocurrió durante la Edad de Piedra media, una época de la que se pensaba que la recolección de cereales silvestres era una actividad irrelevante y sin tanta importancia como la recolección de raíces, frutas y frutos secos”.

En 2007, Mercader y sus compañeros de la Universidad Eduardo Mondlane de Mozambique excavaron una cueva de piedra caliza cerca del lago Niassa utilizada de forma intermitente por antiguos forrajeadores durante el transcurso de más de 60.000 años.

En la profundidad de la cueva, encontraron docenas de herramientas de piedra, huesos de animales y restos de plantas, indicios de las prácticas alimentarias prehistóricas. El descubrimiento de varios miles de granos de almidón en las espátulas y molinos de grano manuales excavados demostraba que el sorgo silvestre se traía a la cueva y se procesaba de forma sistemática.

“Se ha supuesto que el uso del almidón representa un paso crucial en la evolución humana al mejorar la calidad de la dieta en las sabanas y bosques africanos, donde la línea de humanos modernos empezó a evolucionar. Este podría considerarse uno de los primeros ejemplos de la transformación de la dieta”, explica Mercader. “La introducción de cereales en nuestra dieta se considera un paso importante en la evolución humana debido a la complejidad técnica y a la manipulación culinaria que se necesitan para moler los cereales”.

Mercader dice que las pruebas se corresponden con el uso de semillas de plantas por parte de cazadores y recolectores en muchas partes del mundo durante las etapas finales de la última Edad de Hielo, hace aproximadamente 12.000 años. En este caso, la tendencia data de principios de la Edad de Hielo, unos 90.000 años antes

------------------------------------

Referencia bibliográfica:

Mercader et al. "Mozambican grass seed consumption during the Middle Stone Age". Science,18 de diciembre de 2009.

Fuente: SINC

Ardipithecus, el descubrimiento científico de 2009

Según la lista de los 10 descubrimientos científicos más destacados que suele hacer cada año la revista Science, Ardi se lleva el primer lugar.

image La investigación sobre el Ardipithecus “cambia nuestra manera de pensar sobre la evolución humana temprana, y representa la culminación de 15 años de meticulosa investigación y gran colaboración por parte de 47 científicos de nueve naciones, expertos en diversas materias”, explica el Dr. Bruce Alberts, editor en jefe de Science, en el editorial de la revista.

Realmente el que se diera a conocer todo sobre Ardipithecus ramidus fue no sólo una revelación del año sino de varios años juntos, incluso décadas, si contamos que el fósil fue descubierto hace 17 años, y recién en este 2009 fue dado a conocer un estudio detallado sobre los restos.

jueves, diciembre 17, 2009

Yacimiento francés de 1,57 millones de años

Han publicado el descubrimiento de un yacimiento francés que se ubicaría entre los más antiguos de Europa, datado nada menos que en 1,57 millones de años.

Dado a conocer en la revista francesa Comptes-Rendus, el yacimiento está ubicado en el valle del Hérault del sur de Francia. Allí se han descubierto herramientas de piedra de manufactura muy arcaica, junto a restos de mamíferos de la fauna Villafranquiense del Pleistoceno Inferior.

Está sobre una cantera de basalto lo que facilitó la datación de los restos. Un nivel ubicado justo sobre el nivel que contiene los fósiles y las herramientas, ha sido datado en 1,57 millones de años.

Al parecer según se desprende del abstract, ya que no he podido leer el artículo, han descubierto, por ahora, 30 artefactos líticos que serían del estilo “canto tallado”, o sea pre achelense.

Este yacimiento se ubicaría entre los más antiguos de Europa, siendo el más antiguo con fósiles humanos Atapuerca, en España, y otros cercanos serían Cueva Negra, también en España, con herramientas de 900 mil años. O las huellas humanas de Italia con 390 mil años.

Vía: José M. Bermúdez de Castro

miércoles, diciembre 09, 2009

Abric Romaní, y la vida cotidiana de los neandertales

A 50 kilómetros de Barcelona se encuentra Abric Romaní, un yacimiento que presenta evidencias arqueológicas de presencia neandertal en 14 estratos que cubren 20 mil años de historia de ocupación neandertal de esa cueva. Lo más importante que puede aportar son los fogones, que arrojan mucha evidencia sobre cómo vivían y organizaban el espacio los neandertales.

image

Abric Romaní es casi una Pompeya prehistórica, ya que allí se pueden ver fogones, herramientas líticas y otros artefactos que permiten reconstruir la vida de los neandertales que lo habitaron durante tantos años.

El yacimiento recientemente ha cumplido 100 años de su descubrimiento, y como parte del festejo se juntaron especialistas de todo el mundo allí para discutir sobre todos los aportes que ha brindado al estudio de la vida cotidiana de los neandertales.

Lo que más se discutió es la forma en que los neandertales utilizaban el fuego y cómo organizaban su espacio de habitación, gracias a la gran cantidad de datos que ha aportado Abric Romaní. Desde 1983 se han descubierto casi 200 fogones perfectamente preservados.

Gracias a este yacimiento se puede saber que los neandertales diferían poco de los sapiens en el uso del espacio. Se cree que los neandertales usaban el fuego para socializar alrededor de él, ya que era utilizado tanto como calefacción, iluminación y para cocinar carne y vegetales, o extraer grasa de los huesos. También como protección contra depredadores, e incluso para calentar herramientas de piedra y darles más dureza.

Se han identificado al menos unos seis tipos de fogones, incluyendo estructuras planas junto a la pared del abrigo rocoso, que se cree que serían fuentes de iluminación y calor cerca de las áreas para dormir. Había otros más grandes, ubicados más al centro, con evidencias de huesos animales y herramientas líticas que podrían representar los centros de actividad para la cocina y la manufactura de herramientas.

Se puede ver que en seis niveles consecutivos el ordenamiento del espacio era similar, a pesar que esos niveles cubren varios miles de años. Se ubicaban alrededor de un punto central.

Gracias a estudios microscópicos se pudo determinar la composición de los materiales quemados, identificando fragmentos de hueso, madera, plantas, pedernal y sedimentos de la cueva. Algo interesante es que descubrieron huesos que fueron calentados demasiado como para ser evidencia de comida cocinada, esto evidencia que se usaban huesos como combustible, aparte de la madera.

Este es un aspecto en el que recién se está empezando a trabajar, así que mucho más está por venir. También identificaron grasa, lo que sugiere que la carne cortada de los huesos se cocinaba en los fogones. Si bien esto siempre se asumió, no había evidencias directas, ahora sí.

Otro detalle es que los fogones muestran evidencias de que eran limpiados regularmente.

Fuente: “Better Homes and Hearths, Neandertal-Style”, Michael Balter. Science Vol 326 20 Noviembre 2009