jueves, marzo 29, 2007

La muñeca del hobbit de Flores niega que fuese un H. sapiens enfermo

La muñeca del hobbit de Flores, Homo floresiensis, podría hablar en favor de la posición que lo reconoce como una especie diferente. John Hawks nos cuenta en su blog sobre un interesante paper leído en las en las AAPA meetings y Paleoanthropology Society. Al final pego el abstract del mismo, pero les cuento sobre el resumen y conclusiones que sacó Hawks.

El punto básico de esta presentación es que el hobbit de Flores tiene los huesos de la muñeca muy diferentes a los del Homo sapiens. Para quienes no recuerden la disputa en derredor del hombre de Flores, están los que aducen que se trata de una nueva especie (los descubridores) y quienes dicen que es un Homo sapiens pigmeo, e incluso algunos le achacan enfermedades tales como la microcefalia.

Pero según este nuevo estudio los uesos asociados a la muñeca del LB1 (único ejemplar completo de hobbit), no se parecen a los del hombre moderno, y sí se parecen a la muñeca del famoso OH 7 (espécimen tipo de Homo habilis). Según Hawks, estos huesos en particular (Trapezoide, escafoide, y capitate), en el OH 7 son muy similares a los de los chimpancés y otros simios. La autora principal del estudio dijo que la forma de estos huesos se da en la décima semana del crecimiento fetal. Por lo cual si el LB1 tenía una enfermedad genética como la microcefalia que le dio un cráneo de humano moderno achicado también le debería haber dado una muñeca típica de Homo sapiens, que no es el caso.

Morphological affinities of the wrist of Homo floresiensis

M. Tocheri, W. Jungers, S. Larson, C. Orr, T. Sutikna, Jatmiko, E. Saptomo, R. Due, T. Djubiantono, M. Morwood

The shape of the trapezoid in Homo sapiens is derived in comparison to the shape in other primates. Whereas the trapezoid of nonhuman primates is shaped like a pyramidal wedge (the narrow tip is palmar while the wide base is dorsal), that of H. sapiens is boot-shaped, resulting from a radio-ulnar and proximo-distal widening of the palmar half of the bone. The human trapezium, scaphoid, capitate, and second metacarpal base exhibit a derived complex of features that correlates with the distinctive shape of the trapezoid. Current paleontological evidence indicates that this derived complex of features evolved as early as 800,000 years ago and is a synapomorphy of H. sapiens and Homo neanderthalensis. The Homo floresiensis type specimen (LB1) includes a trapezoid, scaphoid, and capitate, all well-preserved and non-pathological. These small carpals display none of the aforementioned shared, derived features of H. sapiens and H. neanderthalensis. Rather, these bones are morphologically identical to the conditions seen in all African apes and in Australopithecus afarensis. The trapezoid is wedge-shaped with a small, dorsally-placed facet for the capitate and a large, triangular-shaped facet for the scaphoid, while the capitate and scaphoid exhibit the morphology that is typically correlated with the primitive trapezoid condition. As might be expected, the scaphoid and os centrale of H. floresiensis are completely fused, which is a synapomorphy of Gorilla, Pan, and Homo. The primitive carpal morphology of H. floresiensis is not consistent with hypotheses of a congenital or developmental abnormality afflicting a modern H. sapiens. Rather, the evidence is more consistent with hypotheses that H. floresiensis is descended from a hominin ancestor that migrated out of Africa prior to the evolution of the shared, derived carpal morphology characteristic of H. sapiens and H. neanderthalensis.

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