miércoles, agosto 15, 2007

Paleontólogs españoles opinan sobre la convivencia del H. erectus con el H. habilis

El paleontólogo José María Bermúdez de Castro, uno de los codirectores del yacimiento de Atapuerca en Burgos, dijo ayer que está "indignado" con la revista Nature por haber divulgado como datos fehacientes lo que son "opiniones e interpretaciones" de expertos, con el único argumento de "ser quienes son".

Opina de la nota que publicamos recientemente
sobre la convivencia del Homo erectus con el Homo habilis, en la que se cuestiona la sucesión H. habilis a H. erectus.
Bermúdez de Castro, autor de varios trabajos en Nature, dijo en
El Heraldo: "No me gusta que se publique cualquier cosa solo porque esté Meave Leakey", añadió.

"No me convence absolutamente nada lo que esos investigadores sostienen indirectamente respecto a que el Homo erectus se comportaba igual que un gorila, porque esto no tiene nada que ver con la realidad", añadió Bermúdez de Castro, quien, pese a sus críticas, valoró el trabajo de los paleontólogos británicos, porque aporta a la comunidad científica nuevos fósiles "muy interesantes".

Para el científico español, aparte de lo interesante que resulta descubrir nuevos fósiles, lo hallado "no aporta grandes cambios a las teorías actuales" sobre la evolución de los homínidos, porque "no me parece acertada la interpretación que se ha hecho de los fósiles del cráneo y un maxilar encontrados en Kenia".

De acuerdo a las fotografías publicadas, Bermúdez de Castro opina que el cráneo atribuido al Homo erectus por los británicos correspondería por el contrario a otra especie, a un Homo ergaster, de quien ya se intuía que habría coincidido con el Homo habilis.

El ergaster es la forma en que se llama hoy en día a los erectus de África, y ya habíamos visto que Erik Trinkaus decía esto mismo que Bermúdez.

Tampoco le convence a José María Bermúdez de Castro la hipótesis de los científicos británicos por la que los restos de maxilar descubiertos junto al citado cráneo permitirían asegurar que el Homo erectus y el habilis habrían convivido durante 500.000 años y por tanto aquél no habría podido descender de éste.

En su opinión, los restos de maxilar encontrados aportan "muy poca información como para mantener esa aseveración"; "la designación de una especie requiere de muchos más rasgos anatómicos y más caracteres, porque una argumentación u otra conllevan muy distintas implicaciones", añadió.

Publicar un comentario