miércoles, enero 09, 2008

La controversia por el Homo floresiensis llega a España

Leo en Aragosaurus una nota de prensa del Institut Català de Paleontologia sobre un artículo que han publicado Meike Köhler y Salvador Moyà en 'Trends in Ecology and Evolution'.. En él se afirma que el Homo floresiensis, el famoso Hobbit de la Isla de Flores no tiene una morfología fruto de una adaptación a la insularidad.

Ya vimos hace unos días un estudio genético a favor de que se trata de un individuo con problemas genéticos. En este caso se trataría de un individuo con malformaciones.

En ambos casos se centran en el individuo tipo el LB1, pero se olvidan de los otros siete, ¿eran una población deforme?

El 'Hombre de Flores' tenían un metro de altura, fabricaban herramientas de piedra, y se cree que cazaban elefantes enanos hace 18 mil años. Lo más extraño es el cerebro del único cráneo encontrado, que resulta sumamente pequeño. Fue descubierto en la cueva Liang Bua, de la Isla de Flores, en Indonesia. El LB1 data de 18 mil años antes del presente, y los otros restos de un rango de entre 93 mil y 13 mil años.

Los dejo con la nota de prensa:

Los restos del polémico 'Hombre de Flores' (Homo floresiensis) aparecidos en la isla de Flores, en Indonesia, el año 2004, pertenecen a un individuo con malformaciones, y en ningún caso son de un individuo enano de una nueva especie como se ha venido afirmando.

Los investigadores del Institut Català de Paleontologia (ICP), Meike Köhler y Salvador Moyà, afirman en un artículo aparecido en la revista científica Trends in Ecology andEvolution, que las características del esqueleto aparecido en Flores no siguen el patrón propio de las especies de mamíferos adaptadas a vivir en islas. Homo floresiensis es el nombre que reciben los restos fósiles de un grupo de individuos aparecidos en la isla de Flores con un cuerpo y un cráneo extraordinariamente diminutos (un metro de alto y 25 kilos de peso en los adultos) que habría sido contemporáneo de los humanos modernos (Homo sapiens) hace 18.000 años.

Según sus descubridores, sus dimensiones reducidas se explicarían como una adaptación a la vida insular. Köhler y Moyà niegan ésta posibilidad y argumentan que entre las adaptaciones que presentan los mamíferos a la vida insular y a su escasez de recursos, se observan tres características básicas:

1)Una reducción de los órganos sensoriales y motores y de sus áreas relacionadas. Por ejemplo, los ojos y órbitas son más pequeños de lo que correspondería a un animal de dimensiones normales. Éste no es el caso del hombre de Flores, que mantiene el rango de dimensiones propio de Homo sapiens. Es decir, tiene los ojos pequeños de acuerdo con sus dimensiones reducidas.

2)Los huesos del hombre de Flores muestran características que dificultaban su movilidad, como por ejemplo poco desarrollo muscular, un húmero y una tibia con malformaciones, y asimetrías entre las partes izquierda y derecha del cráneo, entre otras. Éstas características no son adaptaciones a la vida insular, sino malformaciones que, además, no le permitían ser un buen cazador - recolector, como sugerían sus descubridores basándose en los restos arqueológicos hallados en el yacimiento.

3)Para asegurar que el hombre de Flores es un enano, se ha utilizado el argumento que un elefante enano del género Stegodon apareció también en ésta isla de Indonesia, pero según Köhler, Stegodon se conoce de yacimientos más antiguos y se extinguió hace 800.000 años. Hasta ahora no se ha publicado ninguna prueba que demuestre que existía un Stegodon enano hace 18.000 años. Por otro lado, hace 18.000 años tuvo lugar la última gran glaciación que ocasionó una disminución del nivel de los océanos y por tanto, el hombre de Flores con casi total seguridad no estaba completamente aislado. Así, el argumento que su extraña morfología sea fruto de una adaptación a la vida insular no tiene fundamento.

Publicar un comentario