viernes, enero 04, 2008

Las sociedades del Paleolítico en la región cantábrica

Les dejo una entrevista bastante interesante publicada en El diario montañés (me gustaría hacerme con ese libro):

Muchas cosas cambiaron en la cornisa cantábrica desde la primera ocupación humana de la que hay constancia hasta que apareció la agricultura, hace unos 6.500 años. El prehistoriador Miguel Ángel Fano, ex docente de la Universidad de Cantabria y actual profesor de la de Deusto, es el coordinador de 'Las sociedades del Paleolítico en la región cantábrica', una obra en la que diecinueve investigadores arrojan luz sobre esa historia que se lee en las piedras y los huesos.

-¿Quiénes fueron los primeros habitantes de la cornisa Cantábrica?

-Las pruebas más antiguas datan de hace unos 400.000 años y probablemente correspondan a 'Homo heidelbergensis', los mismos homínidos de la Sima de los Huesos de Atapuerca. Pero esa fecha es provisional porque en Atapuerca, que está ahí al lado, hay restos de hace más de un millón de años. Después vinieron los neandertales y los 'sapiens', nosotros.

-¿Hay alguna continuidad en esos 400.000 años protagonizados por tres especies?

-Sí. Que todos son humanos. Los 'H. sapiens' más antiguos datados en Europa tienen unos 34.000 años. La historia de esos 400.000 años en el Cantábrico ha estado protagonizada por humanos, aunque durante la mayor parte del tiempo no de nuestra especie. El caso más conocido es el de los neandertales.

Revisión de la Historia

-A los que se pintaba hace décadas como hombres-bestia.

-Hasta hace un par de décadas, se consideraba que hace unos 40.000 años había habido en Europa una sustitución cultural y biológica: desaparecían los neandertales y su cultura, al mismo tiempo que aparecían los humanos modernos, nosotros, y una serie de innovaciones tecnológicas. Se pensaba que el adorno, los nuevos modos de trabajar la piedra y las organizaciones de los campamentos complejas correspondían únicamente a los humanos modernos.

-Que a los neandertales no les daba la mente para tanto.

-Efectivamente. De hecho, se consideraba que los neandertales contaban con ciertos hándicaps anatómicos. Se les veía como unos homínidos que estaban peor adaptados que nosotros. Hoy, sin embargo, yacimientos como el de la cueva de El Castillo, en Cantabria, apuntan a que es posible que los comportamientos humanos modernos sean en parte una aportación de los últimos neandertales.

-Afirman en el libro que la región cantábrica es «uno de los puntos neurálgicos del Paleolítico a nivel mundial». ¿Por qué?

-Porque se ha investigado mucho más que en otras partes y porque los restos son espectaculares. Ahí está el arte rupestre... Nace en el Paleolítico Superior, cuando ya están los humanos de nuestra especie en Europa. Son ellos quienes lo hacen. Hasta hace poco, se consideraba un arte propio de parte de Francia y el Cantábrico, del que en el resto de la Península Ibérica había algunas muestras, pero no demasiadas. En los últimos años se ha constatado, sin embargo, la existencia de arte paleolítico importante en la región levantina, en las dos mesetas, en Portugal y en Andalucía.

El arte rupestre

-¿El arte es sólo nuestro?

-El gran arte paleolítico -Altamira, Lascaux...- parece exclusivo de nuestra especie. Sin embargo, en los últimos años están apareciendo piezas con decoraciones rudimentarias en niveles de hace 50.000 años, cuando no había humanos modernos en el Cantábrico. La primera evidencia de arte mueble naturalista data de hace unos 38.000 años y es posible que fuera obra de un neandertal.

-Eso significa que los neandertales tenían arte.

-No es el gran arte...

-Pero sí tenían capacidad simbólica, ¿no?

-Yo no negaría esa posibilidad. Eran humanos de una especie distinta. Ahora sabemos, gracias a fósiles de Atapuerca, que los 'heidelbergensis' -son preneandertales- tenían un aparato fonador similar al nuestro y su aparato auditivo estaba adaptado a la percepción de las frecuencias en las que se produce el lenguaje humano. El estudio de los restos de neandertal del yacimiento israelí de Kebara apunta en la misma dirección.

-¿Por qué se extinguieron los neandertales poco después de encontrarse con los 'sapiens'?

-Se extinguen, pero antes las dos especies convivieron durante muchos milenios. Los últimos restos de neandertales, localizados sobre todo en las grandes penínsulas del sur de Europa, datan de hace 28.000 años y tenemos pruebas de la presencia de humanos modernos en Europa hace unos 34.000 años.

-Son 6.000 años de convivencia, mil más que los que han pasado desde la aparición de la escritura.

-Sí, pero mucho antes las dos especies ya se habían encontrado en Oriente Próximo. Los neandertales perdieron a los puntos. No fue un KO, como se creía antes. Fueron unos cazadores muy eficaces durante miles de años. Los primeros aparecieron hace unos 200.000 años.

-¿Y eso que vivieron en una Europa congelada?

-Se ha dicho que una de sus adaptaciones para sobrevivir fueron sus inmensas fosas nasales, que se relacionan con la regulación de la temperatura corporal, como ocurre en algunos animales.

-¿Cómo eran las sociedades de cazadores-recolectores de 'sapiens'?

-Se organizaban en bandas muy móviles formadas por un centenar de individuos como máximo, en las que los lazos de parentesco eran los fundamentales. Es una sociedad bastante igualitaria. Todo eso se rompe con la producción artificial de alimentos -la agricultura y la ganadería-, durante el periodo que conocemos como Neolítico. El proceso culminará durante el Calcolítico, cuando en las llamadas sociedades complejas vamos a encontrar diferencias de rango y de riqueza entre las personas que se van a comprobar en los enterramientos. Es un cambio trascendental que marca lo que va a ser la Historia humana.

-¿Y marca el paso definitivo de una Humanidad pequeña a una de miles de millones de individuos?

-Lo que la agricultura y la ganadería proporcionan es la capacidad para alimentar a más gente. Está demostrado que los últimos cazadores tenían una alimentación más saludable, trabajaban menos y vivían mejor que los primeros campesinos.

-¿Cómo? ¿Pero si tenían que salir a buscarse la vida a diario!

-Gracias a investigaciones etnográficas, sabemos que la actividad laboral diaria de una sociedad de cazadores-recolectores es de no más de dos o tres horas. La mayor parte del tiempo se dedica al ocio. La nuestra es una sociedad estresada. Vivimos bastante peor. Ellos no tenían nuestras capacidades culturales ni nuestra esperanza de vida, pero el sistema era más saludable. ¿O no lo es trabajar dos o tres horas y dedicar la mayor parte del tiempo a aquello que nos hace específicamente humanos?
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