martes, marzo 11, 2008

Nuevos humanos enanos en una isla del Pacífico

Descubrieron en unas cuevas de la isla de Palau, en el Océano Pacífico, esqueletos de entre 900 y 3000 años atrás que eran diminutos, tanto como el famoso Hobbit de la isla de Flores, el Homo floresiensis.

Los autores del hallazgo, que lo dieron a conocer en Public Library of Science, dijeron que eran humanos que crecían menos como consecuencia de vivir en una isla, caso que podría ser análogo con el Hobbit de la isla Indonesia de Flores.

Este último representado por una serie de individuos de dimensiones muy pequeñas, pero con una antigüedad de entre 15 y 18 mil años. Como ya dimos a conocer aquí en diversas ocasiones, hay un gran debate sobre si los restos de Flores eran una especie diferente, o si eran Homo sapiens con alguna enfermedad. Pero este nuevo descubrimiento podría aportar pruebas que dejen de lado la búsqueda infructuosa por achacarle alguna enfermedad al Hobbit, lo que sí, es que en este caso pone en entredicho que se traten de una especie diferente, ya que los restos de Palau son Homo sapiens.

Estos restos de Palau serían enanos insulares, según los autores, humanos que crecían menos como consecuencia de vivir en una isla.

Lee Berger, de la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo, y su equipo afirman que no pueden explicar los esqueletos de Flores, pero que han encontrado algunos restos similares en Palau, una de las islas de Micronesia. "Estas islas rocosas contienen numerosas cuevas y refugios, y muchos sitios contienen abundantes restos humanos fosilizados", indican los autores del estudio.

"Al menos hemos descubierto diez lugares de enterramiento en las islas rocosas, y en una de ellas han aparecido los esqueletos de al menos 25 individuos", añaden.

Como los esqueletos de Flores, los de Palau eran también muy pequeños, con diminutas cabezas sobre cuerpos que podrían considerarse primitivos, más parecidos al Homo erectus que al sapiens. Incluso eran más pequeños que los pigmeos, según los científicos. Un hombre adulto pesaba alrededor de 43 kilogramos y una mujer, 29 kilogramos. Sus cerebros eran pequeños, más que el mínimo observado con anterioridad en humanos enanos, pero más grande que el del Hobbit de Flores.

"Nuestros descubrimientos", concluyen los autores, "sugieren que una cantidad de características morfológicas consideradas primitivas para el género Homo (cerebros pequeños, amplio arco superciliar, y ausencia de mentón) o únicos en el Homo floresiensis pueden llegar a emerger como un desarrollo correlacionado con cuerpos pequeños en poblaciones pigmeas".

Vía El Mundo (Imagen). Fuentes en inglés: Eurekalert

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