martes, mayo 03, 2011

Paranthropus boisei no comía nueces, sino juncos

El cascanueses, o Paranthropus boisei, anteriormente considerado un australopiteco robusto, se hizo famoso justamente por su poderosa mandíbula, y sus grandes y fuertes dientes. Se pensaba por ello, que este homínido que vivió hace unos 2 millones de años comía frutos duros como las nueces.

Pero un nuevo estudio de científicos de la Universidad de Utah, Estados Unidos, y del Museo Nacional de Kenia, han descubierto que en vez de frutos duros, comía hierbas, posiblemente algún tipo de junco.

El estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, se basa en análisis de isótopos de carbono en los 24 dientes de 22 indivíduos que se tiene de esta especie que vivió en África entre 1,4 y 2 millones de años atrás.

Los Paranthropus se cree que son una rama especializada de homínidos que se separaron de los australopitecos, y terminaron extinguiéndose. Hasta ahora se creía que esa especialización era en alimentarse de frutos duros, pero ante el reciente análisis podría ponerse en duda.

El análisis de los isótopos de cabono en el esmalte dental permite a los científicos identificar qué comía el dueño de esos dientes. Todos los isótopos de carbono tienen seis protones en sus átomos, pero difieren en cuantos neutrones tienen en sus núcleos, por ejemplo, el carbono 12 tiene seis, mientras que el carbono 13 tiene siete. El método residen en el tipo de carbono utilizado en la fotosíntesis, el proceso por el cual las plantas transforman el dióxido de carbono, el agua y la luz solar en comida.

Por ejemplo, los árboles y sus hojas, nueces y frutos que produce, así como arbustos, hierbas y pastos, todos utilizan el tipo de fotosíntesis conocido como C3, que utiliza carbono 12, mientras que las hierbas tropicales y juncos, realizan la fotosíntesis conocida como C4, que utiliza isótopos de carbono 12 y 13.

No se descubrieron evidencias de que se alimentasen de nueces, ni de ningún otro fruto duro como se creía, sino que según este estudio, el 77 por ciento de los alimentos de esos 22 Paranthropus boisei comían juncos.

También se analizaron los isótopos de oxígeno para conocer qué tipo de hábitat era el que alojaba a los Paranthropus boisei, y descubrieron que predominaban las sabanas semi áridas con tierras boscosas junto a lagos y ríos.

Este descubrimiento lleva a pensar que otros homínidos también podrían tener una dieta predominantemente vegetariana. Al parecer, los dientes y mandíbula del Paranthropus boisei estaban adaptados a masticar mucho, del mismo modo que lo puede hacer una vaca, ya que para poder aprovechar las hierbas que consumía, debía comerlas en gran cantidad y masticar mucho.

Fuente: ScienceDaily

5 comentarios :

Millán Mozota dijo...

Buen post, creo que el primero que leo en castellano sobre el tema.

Cursos Community Manager dijo...

Muy interesante el post. La verdad es que no conocía el blog y me ha gustado mucho ya que conocer cómo eran los principios de la especie humana siempre me ha impactado y llenado de curiosidad. Lo leeré a menudo.

Por cierto, lo que daría yo por tener unas mandíbulas así, con las que poder comer :D

Paroaria dijo...

Martín:

Muy buenos los post, por su claridad y su especificidad.
Disculpas, antes de nada por una corrección que me permito hacerte, cuando te refieres a “un tipo especial de isótopos llamados C3 y C4.” Los grupos de plantas son C3 o C4, los isótopos de carbono, al menos el radiactivo que se usa para datar son 14C.
Volviendo a P. boisei, la imagen muestra molares muy similares a los herbívoros como los caballos y vacas, etc, quienes también se alimentan de pastos y vegetales similares a los juncos y otras plantas.
Un saludo

Martín Cagliani dijo...

Ahí mejoré un poco la explicación para que se comprenda mejor. :)

Fonso dijo...

Las plantas C3 son aquellas que utilizan compuestos de 3 carbonos como primer fijador del CO2 durante la fotosíntesis. Estas serían las "normales".

Las C4 utilizan compuestos de 4 carbonos (malato y aspartato). Son propias de climas cálidos, pues gastan más energía en la fotosíntesis pero son más eficaces a altas temperaturas.