jueves, abril 11, 2013

Australopithecus sediba por seis

Han publicado un especial con seis artículos en Science sobre Australipithecus sediba. Fósil descubierto en 2008, y dado a conocer en 2010. Ya en 2011 se habían publicado varios artículos también en Science, indicando fechas de entre 1,97 y 1,98 millones de años para el A. sediba. Ahora se completa la información desde varios campos, información que se basa en tres individuos de A. sediba, MH1 y MH2, bien completos, y MH4, que es fragmentario, una tibia aislada.

Homo sapiens, A. sediba, y chimpancé

Antes de seguir, aclaremos: NO es un eslabón perdido. Es tan sólo un fósil más de la larga familia de la evolución humana.

imageTodo empezó en el yacimiento de Malapa, en Sudáfrica, en agosto de 2008, una cueva de piedra caliza ubicada apenas a 15 kilómetros del sistema de cuevas de Sterkfontein, cerca de Johannesburgo. Allí se descubrieron más de 220 fósiles, pertenecientes a al menos cinco individuos, pero los más completos son MH1 y MH2, un varón juvenil, y una mujer adulta.

Según el descubridor Lee Berger, de la Universidad de Witwatersrand, los fósiles tenían una mezcla de características, con algunas más parecidas a australopitecos y otras más cerca del género humano.

En el artículo de Irish et al. se examinan las características dentales de A. sediba, que al parecer lo acercan a Australopithecus africanus, formando un clado sudafricano de australopitecos. Estarían emparentados con el género Homo, pero no descenderían de Australpithecus afarensis, según los autores del estudio.

En otro artículo, de De Ruiter et al.se examina la mandíbula de MH2, que mantiene similitudes con otros australopitecos, pero difiere de A. africanus, tanto en tamaño como en forma. Esto deja en claro que los fósiles que se identificaron como de A. sediba son de una especie nueva, y que no pertenecen a la especie africanus. Pero lo más interesante, sin duda, es que encuentran más similitudes de la mandíbula con especies del género Homo que con los australopitecos.

En el artículo de Churchill et al se explora los miembros superiores del cuerpo de A. sediba, el conjunto fósil más completo perteneciente a un único individuo descubierto hasta la fecha. Según los autores, sus miembros tienen una morfología primitiva, más cercana a los australopitecos, bien preparada para escalar árboles, e incluso para suspenderse de las ramas.

La caja torácica de A. sediba es descrita en el artículo de Schmid et al., y revela una caja de costillas achatada, más parecida a los simios que a la caja más cilíndrica del género Homo. Junto con la forma del hombro, se desprende que la caja torácica de A. sediba era cónica, con una forma de hombros más simiesca que humana, que no le permitiría balancear los brazos como lo hacemos nosotros cuando caminamos. Sin embargo, la parte inferior de las costillas es más parecida a la de Homo erectus, indicando una anatomía mosaico, según dicen los autores.

Williams et al. han analizado la parte cervical, torácica, lumbar y sacra, de la columna vertebral. Las vértebras lumbares son muy parecidas a las de los humanos modernos, pero parecen más flexibles. Más parecido en su larga curvatura lumbar a Homo erectus que a A. africanus.

En el último artículo, de DeSilva et al. se describe los miembros inferiores de A. sediba, en los que se nota una forma de caminar especial de esta especie. Al parecer, su anatomía de pie, caderas y espalda, son únicas y muy curiosas, pero en combinación, son muy consistentes con una forma de bipedismo relacionada con un problema que aqueja a los humanos modernos en la actualidad, la hiperpronación de pie, es decir el giro del pie hacia dentro, lo que los hacía caminar como una persona con el pie plano.

Es decir que el andar de A. sediba estaba en camino hacia el de los humanos. También esto implica que existieron múltiples formas de caminar en dos patas entre nuestros antepasados.

Según concluyen los descubridores de A. sediba, luego de tres años de estudios, es que se trata de una especie con una anatomía en mosaico que presenta tanto características de australopitecos como de Homo. Pero todavía no se animan a indicar una posición dentro del árbol familiar de la evolución humana.

Su descubridor, Lee Berger, ha dicho muchas veces que podría tratarse del ancestro más directo del género humana, es decir el antepasado directo de los primeros integrantes de nuestro género Homo, pero en los artículos científicos no se dice nada, por ahora.

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