sábado, julio 11, 2020

Síntomas severos de COVID19 relacionados con ADN neandertal

Síntomas severos en COVID19 han sido relacionados a seis genes del Cromosoma 3, muy comunes en gente originaria de Bangladesh. Pero extrañamente, esa variante del cromosoma los humanos la habríamos heredado hace 50 mil años de una especie humana extinguida, los neandertales, si bien por aquellos tiempos era una ventaja.


Hasta hace poco la gente se entusiasmaba cuando se enteraba del hecho de que su ADN lleva gran cantidad de genes especies humanas extinguidas. Entre un 1 y un 4% de los 30 a 35 mil genes que suelen componer nuestro genoma provienen de nuestros primos neandertales. Pero ahora ya no hay tanto entusiasmo al descubrir que algunos de esos genes que nos pasaron hace 50 mil años podrían predisponernos a sufrir síntomas severos de la enfermedad COVID-19 causada por el virus SARS-CoV-2.
Cueva de Vindija Cave - Wikipedia
Son apenas 6 genes, un trocito de nuestro genoma, que forman parte del Cromosoma 3.  Extrañamente, esta variante es muy común en el sudeste asiático, donde casi un tercio de la gente la ha heredado de los neandertales. En Bangladesh es donde más se ha esparcido, el 63 por ciento de la población la lleva.

En otras partes del mundo, por el contrario es muy rara, tan sólo el 8 por ciento de los europeos la tienen, y en África está casi ausente. Pero sí se ha visto que en países como el Reino Unido o Italia, gente originaria de Bangladesh, experimentaba síntomas severos.

Ahora, ¿por qué tenemos unos genes neandertales que son dañinos? Habiendo pasado 50 mil años, la selección natural, el motor de la evolución, debería haber descartado algo dañino para la especie. Y es ahí donde está el quid de la cuestión, no siempre fue dañino, es culpa del SARS-CoV-2 que explota y vuelve peligroso algo que antes era bueno.

Si bien no se sabe a ciencia cierta qué es lo que hacen esos 6 genes neandertales del Cromosoma 3, se cree que estaban relacionados con generar una fuerte respuesta inmunológica frente a la invasión de un virus. Si bien eso es “especulación”, como dice uno de los autores del estudio Hugo Zeberg, del Instituto Karolinska, de Suecia, quién trabajó junto al famoso paleogenetista Svante Paabo, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, Alemania. (Link estudio)

Es posible que una respuesta inmune que funcionaba lo más bien hace 50 mil años, no lo haga de una forma efectiva en el presente. Ahora lo que hace es exagerar la respuesta, ya que esos genes están relacionados con los efectos más severos de COVID19, que son un ataque descontrolado del sistema inmunológico, que busca erradicar el virus del organismo, pero termina lastimando e inflamando los pulmones.

Intercambiando genes con los neandertales


Ahora, ¿de dónde vienen estos genes? De una especie humana que se originó hace unos 400 mil años en Europa, y se extinguió hace unos 40 mil. Pero no se extinguió del todo, permaneció dentro de nuestro ADN. En mayo pasado se cumplieron 10 años, justamente, desde que se supo esto, cuando se dio a conocer el genoma neandertal, es decir el conjunto de los genes que componían el ADN del Homo neanderthalensis.

Nuestra propia especie, el Homo sapiens, se originó en África hace unos 300 mil años, y comenzó a aventurarse fuera de ella hace unos 200 mil años. El punto de encuentro con nuestros parientes humanos los neandertales fue primero en Medio Oriente, donde comenzó el entrecruzamiento que llevaría a que algunos genes, no malignos, se mantuvieran en nuestro ADN durante decenas de miles de años.

El ADN neandertal se extrajo de huesos fósiles, parcialmente convertidos en mineral, pero que a pesar de las decenas de miles de años que llevan enterrados, todavía poseen alguna parte orgánica. “Parece que el ADN, fragmentado en billones de pequeñas secuencias, se halla unido químicamente a los minerales del tejido óseo”, me contó una vez Carles Lalueza Fox, experto en paleogenética del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona.  

Se sabe gracias a gran cantidad de estudios que muchos de los genes que heredamos de los neandertales nos han conferido algunas ventajas para adaptarnos a los ambientes que ha colonizado nuestra especie, como por ejemplo, una mejora en el sistema inmunológico para enfrentar a los virus.

El genoma neandertal, así como nuestro genoma sapiens, puede ser estudiado por cualquier científico del mundo desde una computadora, ya que la información de todos los genomas secuenciados en los últimos 10 años están disponible en bases de datos de acceso público para los investigadores. Así fue que Zeberg quiso buscar en esa base si los genes del Cromosoma 3 que estaban volviendo más virulento al coronavirus tenían algo que ver con los neandertales.

Descubrió la misma versión del Cormosoma 3 en el genoma de un neandertal que vivió en Croacia hace unos 50 mil años. En seguida se comunicó con el mayor experto en genoma neandertal del mundo, que es Svante Paabo, y comenzaron a estudiar el tema. Lo que encontraron fue que efectivamente esos genes relacionados con síntomas severos de COVID19 los habíamos heredado de nuestros parientes neandertales.

Siguen abiertas las preguntas para que otros investigadores ahonden sobre si hay más pacientes con síntomas severos que cuenten con esta versión del Cromosoma 3 en su ADN, a la vez comprender por qué se volvió tan común en algunas poblaciones del mundo, y cómo llegó hasta ellas en el remoto pasado.


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