jueves, junio 19, 2008

La mandíbula de Naulette, fósil neandertal de 1866

La acusación de que los neandertales eran caníbales, comenzó casi con los inicios de la paleoantropología, hace 150 años.

Todo comenzó en 1866, cuando el geólogo belga Edouard Dupont descubrió una mandíbula en la provincia Namur, cuando recorría Bélgica. La encontró mientras exploraba la cueva Le Trou de la Naulette. Dupont se encontró nada menos que con una mandíbula inferior humana sin dientes, un hueso cúbito, un metacarpo (hueso de la mano). Luego se enterarían que eran de un neandertal, pero en el momento se dieron cuenta que eran muy antiguos ya que los habían descubierto bajo cuatro estratos de estalagmitas.

El fósil neandertal de Fedhofer, como vimos en la historia de los fósiles neandertales, no fue aceptado como un humano antiguo sino hasta mucho tiempo después. Pero con la mandíbula de Naulette no hubo caso, ya comenzó como antigua ya que fue descubierta junto a fósiles de mamíferos extintos como mamuts, rinocerontes lanudos, etc. Y para colmo, no presentaba rasgos similares a los humanos modernos.

La mayoría de los primeros observadores, remarcaron que su mentón se iba hacia atrás, o mejor dicho, ¡esa mandíbula no tenía mentón! Se la catalogó como parecida a la de los simios, o sea primitiva, para le época.

Y no sólo eso, sino que si bien los dientes no se encontraron, los alvéolos o huecos para los dientes, eran muy grandes, o sea que ese sujeto había tenido dientes grandes, otra vez pensaron: “como en los monos”.

Muchos naturalistas de la época la tomaron como de un simio, pero terminó aceptándose que procedía de un humano, un humano antiguo, primitivo. Un anatomista famoso para la época, Broca, dijo que la mandíbula era la “primera evidencia de evidencias anatómicas a favor del darwinismo. Es el primer eslabón en la cadena que se extiende desde los humanos a los simios”. Recordemos que la teoría de la evolución por selección natural acababa de ser publicada en 1859 en El origen de las especies, de Charles Darwin. Luego vendría el libro La descendencia humana, de Darwin, en 1871.

Luego de tantas discusiones sobre la mandíbula de Naulette, Dupont negó algo que nadie había afirmado ni preguntado. Dijo que los restos no pertenecían a un festín caníbal, y efectivamente no hay evidencias que los asocien al canibalismo. Pero el problema fue que lo comprendieron mal, no se sabe si debido a malas traducciones del francés, y el karma que sigue al neandertal desde aquellos tiempos, acusándolo de caníbal, se asentó en aquel momento para no retirarse.

El culpable fue C. Carter Blake, que tradujo mal y pensó que Dupont estaba afirmando que había pruebas de canibalismo. Incluso ya en 1930, el famoso antropólogo físico Ales Hrdlicka interpretaría del mismo modo a Dupont, diciendo que la mandíbula de Naulette pertenecía a un festín caníbal.

Fuente: The Neandertals, de Erik Trinkaus y Pat Shipman

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