sábado, noviembre 08, 2008

El Gigante de Cardiff, uno de los engaños más grandes

En 1869, el 16 de octubre, se descubrió en Cardiff, Nueva York, el cuerpo de un gigante de más de tres metros de altura, totalmente petrificado. Lo encontraron en la granja de William C. “Stub” Newell mientras excavaban un pozo de agua.

La palabra corrió como liebre y miles de personas acudieron a la granja para ver al apodado Gigante de Cardiff, incluso pagando los 50 centavos por cabeza que pedía Newell.

gigante de cardiff / wikipedia

Así comenzó uno de los más grandes engaños de la antropología. Ubiquémonos en la época. En 1856 se había descubierto el primer neandertal, el famoso Neandertal 1 de Fedhofer. En 1863 William King lo nombró como especie aparte en la Sociedad Británica. En 1859 salió publicado El origen de las especies, de Charles Darwin. O sea que en resumidas cuentas, ya se había creado la paleoantropología, el interés y estudio de las especies anteriores a la nuestra, y el pasado evolutivo de la nuestra propia.

Recordemos que corría el año 1869 cuando descubrieron al Gigante de Cardiff, y las especulaciones comenzaron enseguida. El debate se centraba en si era un hombre petrificado o si se trataba de una antigua estatua. Pero no es tan simple, ya que dentro de los petrificacionistas, estaban los que pensaban que era uno de los gigantes mencionados en la Biblia (Génesis 6:4), donde dice que “había gigantes en la Tierra en esos días”.

Los que opinaban que era una estatua antigua, liderados por el Dr. John F. Boynton, especulaban que había sido creada por los misioneros jesuitas para impresionar a los indígenas locales.

La verdad es que se trató de un engaño que lo único que perseguía era hacer dinero, no tenía pretensiones de probar alguna teoría o ideología.

El Gigante de Cardiff fue una creación de un empresario del tabaco llamado George Hull, de Nueva York. Hull tuvo la idea luego de escuchar a un reverendo metodista hablar sobre si la Biblia debía ser tomada literalmente. Hull era ateo, y por supuesto estaba en contra de tomar la palabra de la Biblia de forma literal. Se enfrascó en una discusión con el metodista, y este le dijo que incluso el pasaje de la Biblia en que dice que había gigantes en el mundo hay que tomarlo como un hecho.

Según el mismo Hull, enseguida se le ocurrió la idea del engaño. Así que pensó que mientras se burlaba del metodista podría ganar una buena cantidad dinero. Y efectivamente fue un negocio redondo, a Hull sólo le costó 2600 dólares la aventura, pergeñada junto con el granjero Newell y los empleados que “descubrieron” al gigante.

Las ganancias fueron grandes, no sólo por las visitas, que fueron miles de personas, sino porque terminó vendiendo el gigante por 37,500 dólares a un grupo de empresarios de Syracuse.

Recién allí en Syracuse un paleontólogo de Yale, Othniel C. Marsh, tuvo oportunidad de estudiar al Gigante de Cardiff con detenimiento, y lo declaró un fraude bastante burdo. Dijo que incluso eran visibles las marcas de los cinceles.

Entonces Hull confesó, al ver que le juego había terminado. Pero el público que la visitaba en Syracuse no se preocupó mucho, siguieron visitando al gigante. Incluso el famoso dueño de circos estadounidenses P.T. Barnum, les ofreció a los nuevos dueños 60 mil dólares para pasearlo durante tres meses. Pero fue rechazado, así que hizo su propia copia del Gigante de Cardiff y la paseó de todos modos.

gigante en la actualidadLo gracioso es que la réplica atrajo a muchos más visitantes que la “real”,  así que los dueños del Gigante de Cardiff demandaron a Barnum. Pero como el gigante no era un genuino gigante, el juez no les prestó atención.

La gente luego se fue olvidando del gigante, si bien permaneció siendo algo popular. Todavía hay gente que acude a visitar al Gigante de Cardiff en su hogar permanente en el Farmer’s Museum, en Cooperstown, Nueva York.

La réplica de Barnum se puede visitar hoy en día en el Marvin’s Marvelous Mechanical Museum, en Detroit.

 

Referencias

  • MuseumofHoax
  • Ross, Irwin. (1968). “The Cardiff Giant Hoax.” American History Illustrated. 3(5): 38-41.
  • Sears, Stephen W. (1975). “The Giant In The Earth”. American Heritage. 26(5): 94-99.
  • Franco, Barbara. (1969). “The Cardiff Giant: A Hundred Year Old Hoax”. New York History. 50(4): 421-440.
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