martes, marzo 13, 2007

¿Se extinguieron los neandertales por el frío?

Hoy publican en 20 minutos, una entrevista a José Carrión, paleobiólogo de la Universidad de Murcia que estuvo en los estudios que reseñamos en otra entrada.
La verdad que no es muy interesante porque es una muy mala entrevista. No sé si Carrión quizo decir todo lo que dijo allí, que mucho puede tildarse de animalada, viniendo de un expero, dudo que haya dicho eso, habrá sido sacado de contexto. Buscando, encontré otra entrevista a él, que sí es interesante, relacionado con los descubrimientos de la cueva Gorham (ver notas en este blog una y otra). La entrevista fue publicada en el sitio de la Universidad de Murcia, la pegamos completa a continuación:

Define su trabajo como “detectivesco”, sólo que en un escenario situado hace miles de años.

José S. Carrión es paleoecólogo. Los diminutos granos de polen aportan a sus ojos de investigador valiosos datos sobre la vegetación y el clima del pasado, de cuál fue el entorno, en definitiva, en el que se desenvolvieron nuestros ancestros.

Y es que, según él, el polen y su contexto, aportan pistas definitivas para conocer no sólo como eran nuestros paisajes en épocas remotas, sino también prever qué entorno espera a nuestros descendientes.

La paleoecológía nos ha permitido saber, por ejemplo, que Murcia –al igual que buena parte del extremo meridional de la península- fue una especie de jardín botánico durante las crisis frías y áridas acaecidas en los últimos dos millones de años, o que desde hace más de 4000 años estamos atravesando una racha de aridez que no parece dispuesta a abandonarnos.

Gracias a esta especialidad, podemos saber, por ejemplo, que el cambio climático es imparable; que una glaciación nos espera a la vuelta de la esquina, como quien dice, o que el efecto invernadero existía ya en la Tierra hace centenares de miles de años.

La prestigiosa revista Nature se hizo eco de sus investigaciones sobre los últimos neandertales europeos, que habitaron un sur de la península ibérica convertido en un edén entre inhóspitos territorios helados. Su presencia en la península parece que fue bastante más próxima en el tiempo de lo que se suponía.

-P: ¿Cuáles son los procedimientos usados por los paleoecólogos para reconstruir escenarios pasados?

-R: En cierto modo, un contingente de granos de polen fosilizado es una muestra de la atmósfera que había en un momento determinado. Con diferentes muestras secuenciadas en el tiempo tenemos un registro temporal de eventos del paisaje vegetal.

Este tipo de análisis, estudiado en series temporales suficientemente largas, puede incluso permitir prever cómo serán los climas del futuro, como serán los escenarios que se avecinan.

-P: ¿Cómo es el trabajo de un paleobiólogo?

-R: En realidad, nuestra actividad cotidiana se asemeja la de los miembros del CSI, sólo que nos alejamos más en el tiempo: hemos de intentar reconstruir algo que no vemos, y lo hacemos con evidencias.

Se trata de un trabajo científico que no se parece a muchos procedimientos de cálculo matemático ni a otros relacionados con las ciencias experimentales. Se trata de algo muy estimulante, porque de alguna manera hay que conjugar la imaginación con el rigor científico.

-P: ¿Qué tipo de cosas permite averiguar el análisis polínico?

-R: El contexto del polen permite saber cuál era el ambiente en el que se desenvolvía un determinado tipo de hombre o de cultura.

Cuando se tiene una secuencia temporal y se compara con la paleovegetación se puede saber la paleotemperatura que había en la superficie del agua en un momento determinado. Eso, a lo largo de una secuencia sedimentaria amplia permite establecer una curva de paleotemperaturas de miles de años. Si al mismo tiempo se compara con cómo ha ido variando la vegetación, la cuenca lacustre…, y si encima tienes restos de homínidos, el cuadro puede ser fantástico.

El sur de la península y los últimos neanderthales

-P: Usted ha estado investigando en torno a las causas de la extinción de los Neandertales y ha llegado a conclusiones muy interesantes. Uno de sus artículos apareció en la revista científica Nature , con un título muy significativo: ‘Los últimos neandertales de Europa'.

-R: Durante mucho tiempo se consideró que los neandertales se extinguieron en el continente europeo hace 35.000-40.000 años. En la última década estas fechas se han ido rebajando: se aceptaba entre 32 y 33.000 años. En nuestra península ya existen hombres modernos por esas fechas. Hemos demostrado que, en Gibraltar, los neandertales sobrevivieron hasta hace 28.000 años como mínimo, e incluso es probable que sobrevivieran hasta hace 25.000 años.

-P: ¿Por qué sobrevivieron tanto los neandertales en el sur de la península cuando ya se habían extinguido mucho antes en el resto de Europa?

-R: El extremo sur de Iberia fue un importantísimo refugio glaciar de especies vegetales que facilitaron la supervivencia de los bosques.

Mientras que en el resto del continente la última glaciación supuso una desaparición de estepas y praderas, el sur de la península, sobre todo la zona litoral que va desde Murcia hasta Huelva, fue una especie de jardín botánico en épocas muy frías y muy áridas.

En el sur de Iberia había robles, avellanos, fresnos, abedules, olivos, arces y muchas especies con frutos y raíces comestible. Aquí se refugiaron bosques y sabanas, lo que atrajo a una fauna de la que se venía alimentando el neandertal 200.000 años antes. Ellos aquí se mantuvieron en casa.

-P: Pero la imagen típica del Neandertal es la de un ser con pieles, adaptado al frío…

-R: Eso es mitología. El neandertal es, sobre todo, un animal de ambiente mediterráneo. De hecho, cada vez que había una glaciación y las condiciones climáticas se volvían inhóspitas, los neandertales se refugiaban en las latitudes más meridionales del continente.

El neandertal no es un animal de estepa fría, quien es un animal de estepa fría es ya el hombre moderno.

-P: ¿Se ha podido establecer cómo era la dieta de estos homínidos?

-R: Su dieta era increíblemente variada.

En los yacimientos de Gibraltar, por ejemplo, hemos identificado huesos quemados de muchas aves marinas. También restos de focas monje. Es decir, que probablemente nadaban y navegaban. También habían conchas, mejillones, lapas…, se hacían una especie de ‘paella'.

Hay también muchos restos de codorniz, y este ave no es fácil de cazar, se necesitan estatregias de mimetismo y trampa. Es decir, que la visión brutal y simiesca del neandertal hay que desecharla.

Inteligentes y espirituales

-P: Es decir, nada de ese tipo de ojos extraviados y ademanes torpes que siempre nos presentaron…

-R: El neandertal se ha considerado una especie fallida, pero sobrevivió muchos más años de los que nosotros llevamos sobre la tierra.

Los neandertales tenían una capacidad craneana importante. Su dieta y el paisaje en el que vivían dice mucho sobre su modo de vida.

-P: ¿Qué otras cosas nos aporta el análisis polínico en cuanto a la forma de vida del Neandertal?

-R: Nos ha permitido saber cosas muy interesantes de esta especie. Por ejemplo, en la Cueva de Shanidar, en Irak, se detectó polen de plantas exóticas. No eran comestibles, simplemente eran llamativas. Se encontraron en las zonas de enterramiento, lo que dejaba claro que poseían ya cierta espiritualidad, porque echaban flores en las tumbas. Ese fue un importante hallazgo a favor del carácter humano, más que humanoide, de los neandertales.

-P: Es decir, que estamos hablando de algo así como nuestros hermanos mayores…

-R: Es una especie muy próxima a nosotros. El debate de nuestra relación con ellos sigue vivo. Ahora mismo se está trabajando con ADN fósil de huesos de neandertales, lo que está proporcionando una información valiosísima sobre la distancia genética tan nimia que existe entre ellos y nosotros. Y no sería raro que en el futuro nos encontrásemos con una sorpresa: la de que quizás seamos dos variedades distintas de la misma especie. Aunque esto, de momento, es simple conjetura.

La hibridación es algo muy posible, pues hubo territorios donde compartieron nicho. Al principio de la formación de una especie, las barreras genéticas que impiden el cruzamiento son muy laxas. No es improbable que hubiese cruzamientos exitosos.

Hay que tener en cuenta que nuestra especie y los neandertales coexistieron durante 10.000 años en el sur de la península ibérica.

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